domingo, 19 de octubre de 2008

EL PUEBLO Y EL SONETO


La multitud no cabe en un soneto.
Pasa los puentes de cualquier castillo.
Tumba puertas, paredes y ladrillos.
El pueblo no se encierra en un soneto.

Tampoco el pueblo cabe en un terceto.
Mucho más amplio es su cantar sencillo.
Más luminoso es su radiante brillo.
Es público su canto y no secreto.

Por eso un día los catorce versos
logran huir y llegan al camino
empleando los atajos más diversos.

Y ven que el pueblo marcha a su destino
con amor, con sudor y con esfuerzo
aplastando traidores y asesinos.