domingo, 19 de octubre de 2008

SOMOS DE MAÍZ

En un principio solo existieron el vacío y el silencio.
Sólo silencio y vacío había.
Luego los dioses quisieron crear al hombre,
dar un sentido al universo.
Era necesario encontrar la materia,
la esencia original.
Y fue muy difícil hallarla.
El barro se deshizo.
Agua y tierra se apartaron.
La madera tampoco sirvió.
No fueron útiles los inmóviles troncos.
Entonces los dioses descubrieron el maíz,
sus hojas y sus cañas,
los duros dientes amarillos que brillaban.
Y surgió el hombre,
el heredero de la energía vegetal;
el ser que nació de las mazorcas.
Somos hombres de maíz
entre el oro de los granos y el verde de las hojas.
Y un día de madera,
cuando el barro nos llame,
seguiremos siendo
con honor y orgullo indígenas maizales.

FERNANDO LAMBERG, 2008