sábado, 22 de marzo de 2008

FÁBULA DE LA CERVEZA


Supongamos que en la mañana vuelves
de una agradable fiesta.
Tu alquilado cuarto de soltero
te aguarda con paciencia.
Y logras que te venda
en la fría mañana una fría cerveza.
Te sientas en un banco de la plaza
y bebes sin prisa.
La policía brilla por su ausencia.
De pronto detiene su carro una excéntrica princesa.
Se sienta a tu lado y observa
tu arrugada chaqueta de fiesta.
Con suaves palabras te dice que bebiendo
malgastas tu existencia.
Tu respondes con bromas ligeramente ingenuas
y ligeramente perversas.
De pronto la besas por sorpresa.
Ella ha comenzado a enamorarse
y ante el próximo beso no ofrece resistencia.
Su salud es mala y muere
a los pocos meses de feliz matrimonio.
Tú habías comenzado a enamorarte
de su frágil corazón y su frágil belleza.
Sentado en el mismo banco de la plaza
bebes sin prisa mientras piensas
qué harás con el título de noble
y la cuantiosa herencia.
Estas cosas pasan por tomar una cerveza.

FERNANDO LAMBERG, 2008