martes, 22 de abril de 2008

LA BOTELLA DE VINO


El aire envuelve al vidrio,
el vidrio envuelve al vino,
el vino con sus suaves vapores envuelve el espíritu
del que destapó la botella de vino.
Bendita botella tantas veces maldecida,
no eres tú con tu cuerpo transparente y tus entrañas de uva
la que produce la tragedia o la comedia,
la pelea a puñal, los golpes a la compañera.
Es el que no sabe administrar tu herencia,
beber con equilibrio y alegría, hablar con prudencia,
planificar o recordar con calma,
elevar otro brazo en el brindis patriótico,
sonreír desde la copa a una mujer encantadora,
compartir un sorbo con el recién llegado
o despedirlo en el cordial trago del estribo.
Botella centenaria,milenaria
patricia, plebeya,
tú no me darás un golpe bajo si no lo busco,
no me enviarás al suelo si me cuido.
Por eso entono un canto en tu honor,
miro el fondo del último vaso,
recuerdo al invitado que cambió el agua en vino
y le envío un fraternal saludo bíblico:
-¡Hasta verte, Cristo mío!

FERNANDO LAMBERG, 2008